martes, 12 de junio de 2012

Evaluación universal del docente y prueba Enlace: lo que miden y lo que no Miriam Sánchez Hernández* En 2011, el SNTE y la SEP, firmaron el Acuerdo para la evaluación universal de docentes y directivos en servicio de educación básica, al margen de los profesores, padres de familia y estudiantes, en lo que Vernor Muñoz, visitador de la ONU (2010), calificó como una simbiosis atípica…la mixtura SNTE-SEP (que) revela una subordinación recíproca de funciones atípicas en cada una de las partes, que ha agregado una gran complejidad al panorama educativo. Tal evaluación se aplicará para educación primaria en 2012, secundaria en 2013 y educación inicial, prescolar y especial en 2014, el segundo y tercer fin de semana de cada junio. Pero, ¿en qué consiste esa evaluación? ¿Por qué hay tanto desacuerdo y confusión? La evaluación consta de dos partes. Una corresponde a las competencias profesionales, con valor de 50 puntos y valoradas con tres aspectos: La preparación profesional (PP), medida con exámenes estandarizados, aplicados cada tres años y que da cinco puntos. Esta es la que se pretende aplicar en junio de 2012, y valora conocimientos de legislación educativa, plan y programas de estudio y contenidos programáticos. El desempeño profesional, al que le corresponden 25 puntos y que se evaluará con estándares y estrategias que defina la SEP. La formación continua (FC), con valor de 20 puntos. Se menciona que este aspecto lo constituyen los trayectos formativos que definirá la SEP para cada profesor, a partir de los resultados de su evaluación de preparación profesional (la del inciso a), enfatizando las competencias en matemáticas, español, ciencias, tecnologías de la información e inglés. Éstos tampoco están definidos o publicados por la SEP. La otra corresponde al aprovechamiento escolar, medido con los resultados de la aplicación de la prueba Enlace a los estudiantes, y representa 50 por ciento del total de la calificación del profesor, pero no evalúa todo el aprendizaje de los estudiantes ni el trabajo del profesor. Según la SEP la prueba Enlace mide el nivel del dominio en español, matemáticas y una tercera asignatura o materia académica que se rota cada año. No mide los conocimientos y habilidades para la vida (PISA). Procura valorar el aprovechamiento escolar, no la inteligencia ni el futuro profesional de cada persona. En español no mide, por ejemplo, la producción oral y escrita, las prácticas de búsqueda de información en fuentes diversas y la construcción de opiniones y valoraciones. En matemáticas no mide la creación de unidades arbitrarias de medida, el uso de instrumentos de geometría, la creación y exploración de objetos tridimensionales. Lo que sí mide es: habilidad lectora y tres grupos de procesos cognitivos: extracción de información, interpretación, reflexión y evaluación. Mide también habilidad matemática: con cuatro contenidos matemáticos: cantidad, espacio y forma, cambios y relaciones, matemáticas básicas, y tres grupos de procesos cognitivos: reproducción, conexión, reflexión. Es cierto que advierten que: “Enlace es útil para un propósito específico... no sirve para todo lo imaginable? , y “no son pruebas de alto impacto individual, por lo tanto sus resultados no deben ser utilizados para generar repercusiones académicas –¿reprobar o aprobar?–, ni para seleccionar a alumnos que ingresan a las secundarias o a la educación media superior”, y aunque sus resultados aportan información valiosa, no pueden ser utilizados como único insumo para derivar conclusiones sobre la calidad de la educación básica o la educación media superior, las escuelas, ni sobre el desempeño de las entidades federativas. Es decir, no evalúa todo el conocimiento de los estudiantes ni todo el trabajo de los profesores. Paradójicamente, la SEP, con estos restringidos aspectos pretende calificar la calidad de los docentes, emitir una opinión de los aprendizajes de los estudiantes y del trabajo de los profesores, generar trayectos de formación y tomar decisiones sobre la permanencia de los profesores en su trabajo, pues la OCDE ha recomendado: Para ser considerados maestros eficaces, sus alumnos deberán demostrar niveles satisfactorios de crecimiento del aprendizaje, en tanto que ningún docente deberá ser considerado ineficaz si sus alumnos muestran niveles satisfactorios de crecimiento, y los docentes que presenten un bajo desempeño de forma permanente deben ser excluidos del sistema educativo. (OCDE, 2011) Es decir, que sí tendrán repercusiones académicas y laborales. Es comprensible el rechazo de los profesores a esta pobre visión de la educación. Y es indispensable generar propuestas de evaluación desde una perspectiva integral y que evalúen todo el sistema educativo y en términos del aprendizaje, al menos los cuatro pilares de la educación a los que alude la Unesco (1996): aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser. * Coordinadora del Programa Galatea de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y miembro de la Coalición Trinacional en Defensa de la Educación Pública, México, Estados Unidos y Canadá, miriamsan28@gmail.com